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lunes, 14 de enero de 2013

La civitas romana

Hoy regresamos al mundo romano, en concreto a la ciudad hispanorromana de Carthago Nova, sitiada y conquistada por Roma, al mando de Publio Cornelio Escipión, a Cartago en 209 a.C. en el marco de la Segunda Guerra Púnica.

Sin duda, el factor primordial que atrajo a la República de Roma a Hispania fueron la riqueza de sus minas, riquezas que atrajeron previamente a los cartagineses. Los principales yacimientos mineros se encuentran actualmente ubicados en la sierra de Cartagena-La Unión y Mazarrón, y fueron explotados sin pausa hasta el siglo I de nuestra era. Roma, dotándose del trabajo esclavo en masa,
(Estrabón cita en 40 mil esclavos trabajando en las minas) explotó las minas de Cartagena tanto en galerías subterráneas como a cielo abierto.
   
Borrado su anterior nombre cartaginés (Qrt Hadâsht) y rebautizada como Carthago Nova, la ciudad portuaria fue convirtiéndose poco a poco en uno de los enclaves romanos más preeminentes de toda Hispania, siéndole concedido el estatus de municipium. Mucho más tarde, en el 44 a.C. la ciudad sería ascendida al rango de colonia por el emperador Augusto con el nombre de Colonia Vrbs lulia Nova Carthago, C.V.I.N.C. 
Carthago Nova se encuentra entre las ciudades privilegiadas de toda la región, un auténtico Urbi et orbi, símbolo de la cultura del Imperio, lo que exigía una distinción cuidadosa entre espacios públicos, como el foro, y los privados.

Son muchos los restos arqueológicos que nos muestran el esplendor que una vez brilló en la ciudad: su teatro, uno de los más grandes de Hispania, el anfiteatro de tiempos de la dinastía Flavia, el augusteum donde se reunían los sacerdotes, y el foro romano, con el templo dedicado a la tríada capitolina de Júpiter, Juno y Minerva, el Decumanus máximus de la ciudad, las termas...

 El Museo Arqueológico de Murcia cuenta con una excepcional maqueta de la ciudad de Carthago Nova, elaborada con un realismo y detalle únicos:

Maqueta de Carthago Nova, Museo Arqueológico de Murcia
Maqueta de Carthago Nova, Museo Arqueológico de Murcia
Con todo, esta entrada, (y diría que todo el blog) no podría estar completa sin hacer mención de la película-documental "Carthago Nova", finalista en su edición de los Premios Goya a la Mejor Película de Animación. Se trata de una reconstrucción digital completa, a partir de sus restos arqueológicos, de la ciudad de Carthago Nova y de su topografía en el siglo I d.C. El documental os aseguro que no os defraudará, pues es más que interesante y está dotado de una calidad gráfica excepcional. Está producido por la Fundación Integra. Espero que lo disfrutéis: Carthago Nova





sábado, 12 de enero de 2013

El enterramiento Argárico

Esta entrada va dedicada a un aspecto importante de la cultura de El Argar: el enterramiento.
De entre todos los cambios producidos en la organización social y económica de la cultura de El Argar, destaca por supuesto el del ámbito funerario. Los difuntos se enterraban en los poblados, debajo de las viviendas o cerca de ellas. El muerto se colocaba en posición fetal, con los brazos flexionados delante del tórax o boca arriba (decúbito supino). En la mayoría de los casos se habla de enterramientos individuales, aunque se sabe de inhumaciones dobles y enterramientos múltiples.
Las tumbas muestran gran diversidad constructiva: enterramientos en pequeñas cuevas artificiales excavadas en la roca y cubiertas con una losa, en fosa, en cista delimitada por lajas, en doble urna con las bocas enfrentadas, y en grandes tinajas también llamadas por su origen etimológico griego "pithoi". Los enterramientos en cista y en pithoi eran los más frecuentes.

Cabe mencionar también algunos de los elementos con que se adornaba el cuerpo durante el enterramiento. El análisis de los restos óseos que se han encontrado, junto al de los ajuares, permite conocer mejor a las comunidades argáricas, con datos relativos a su dieta, su salud y también enfermedades. Junto a ello también se arroja luz sobre datos jerárquicos y de diferenciación sexual.
Los objetos más numerosos encontrados como parte del ajuar funerario son sin duda cerámicas, además de adornos personales, como anillos o brazaletes, junto a armas y herramientas metálicas.
Por otro lado, y ligado intrínsecamente al enterramiento masculino encontramos alabardas, hachas, espadas y vasos bicónicos. En cambio, los punzones y las diademas son propias del enterramiento femenino.

A continuación algunas de las cistas y urnas expuestas en el Museo:

Este es uno de los dos enterramientos más comunes: el enterramiento en cista. Este en concreto es sin ajuar, de piedra y hueso, procedente de Puntarrón Chico, Beniaján. siglos XVIII-XVII a.C. Museo Arqueológico de Murcia
Y este es el otro tipo de enterramiento, en urna o pithoi. Puntarrón Chico, Beniaján, siglos XVIII-XVII a.C. Museo Arqueológico de Murcia
Enterramiento en urna de cerámica. Los Molinicos, Moratalla. Museo Arqueológico de Murcia
Lámina ilustrativa expuesta en el Museo que muestra los distintos enterramientos argáricos





viernes, 11 de enero de 2013

La cultura de el Argar

Hoy hablamos sobre una cultura particular de la Edad del Bronce y desarrollada en el levante español, y es la que se conoce como cultura de El Argar.
Desarrollada durante el II milenio a.C. se extendió por las actuales provincias de Almería y Murcia, principalmente, aunque también vemos elementos en Granada, Jaén, Albacete y Alicante.
Se producen cambios de tipo tecnológico y en la organización económica, destacando la intensificación del artesanado y los intercambios, sobre todo relacionados con la metalurgia del cobre y el estaño, ambos muy sofisticados que alcanzan gran importancia. Resumiendo, las principales actividades económicas desarrolladas durante El Argar son el trabajo agrícola y el ganadero junto a la producción metalúrgica, ya que era muy frecuente que sus poblados se encontrasen en cimas aisladas y muy cerca de minas de cobre y plata.
 Los cambios materiales van asociados a un doble proceso de especialización en el  trabajo y de estratificación social que corresponden a una sociedad con mejor organización interna, una sociedad que empieza a establecer grupos de poder, algo que apreciamos en los ajuares de enterramiento, la distribución de su poblamiento y en la jerarquía de los asentamientos.
Con todo, vemos que el declive se hace patente hacia el 1200 a.C. con transformaciones en la cultura material y con el abandono de algunos poblados, no todos, ya que otros van a pervivir hasta el Bronce Final.

En las siguientes fotografías vemos una reconstrucción de un modelo de casa perteneciente al Bronce Argárico y que forma parte de la colección del Museo expuesta en la sala del mundo Argárico. En cuanto a su hábitat, decir que las casas de tipo circular se van abandonando, siendo sustituidas por las viviendas de forma rectangular.

Casa del Bronce Argárico. Museo Arqueológico de Murcia

Casa del Bronce Argárico. Museo Arqueológico de Murcia
En cuanto a nuestra Región de Murcia, destaca la desigual distribución del poblamiento: estando algunas zonas, como en el caso de Lorca, densamente pobladas, mientras que otras como Cartagena lo están menos. En el interior de la Región, los poblados situados en el Altiplano y noroeste están influenciados por la Edad del Bronce valenciana y manchega.
El aumento de los intercambios y la explotación de los recursos naturales explican la implantación de poblados a lo largo del río Segura y sus afluentes (Guadalentín, Mula, Quípar, Benamor) junto a la jerarquía del hábitat.
De entre toda la variedad de asentamientos, cabe destacar a los grandes poblados, primeras agrupaciones urbanas del occidente mediterráneo y con importante actividad metalúrgica, (que como hemos dicho era esencial en la cultura de El Argar) tales como: La Bastida en Totana, Cerro de la Campana en Yecla, Santa Catalina del Monte en Verdolay, Lorca y Cobatillas la Vieja en Santomera.








miércoles, 2 de enero de 2013

Culto Imperial en la Hispania romana

La entrada de hoy está dedicada al conjunto escultórico romano en nuestra Región de Murcia.

Sin duda, la gloria del arte romano se halla en el retrato. Con todo, la fuerte inflencia del arte etrusco y heleno, sobre todo el religioso, es ante todo fundamental para entender la escultura romana.
El material más utilizado para la elaboración de la escultura era el bronce y el mármol, éste último sobre todo durante el período augusteo, en el que se asiste a un proceso de marmolización y donde la figura es idealizada sobremanera. Las estatuas eran apolícromas. Además, desde un principio los romanos coloreaban el color de los ojos de las estatuas, algo que finalmente acabaron abandonando, dedicándose únicamente a tallarlos...

La romanización de las poblaciones de Iberia implicó la introducción de las deidades romanas, aunque también supuso un proceso de fusión entre ellas, junto con las creencias locales y autóctonas.
Entre los siglos I y III de nuestra era comenzaron a introducirse religiones orientales que prometían la salvación de las almas más allá, como el cristianismo o el mitraísmo (procedente de Irán).
Escultura romana tipo "Pudictia". Cartagena

En Hispania también se difundió el culto al emperador, siempre con un marcado carácter político. Se realizaba en altares y templos específicos y eran responsabilidad de los magistrados de cada ciudad y de los libertos (esclavos manumitidos). Los mensajes asociados a este culto aparecían de forma velada en cualquier edificio o espacio público además de en celebraciones, como por ejemplo en el teatro de Cartagena.

El Museo Arqueológico de Murcia cuenta con un conjunto escultórico excepcional, entre ellos el dedicado y consagrado al dispensator Albanus de Mazarrón, el Hércules viandante de los Torrejones en Yecla, la Pudictia del Paseo de las Flores en Cartagena, o también las hermae de la calle Monroy, también de Cartagena o los fragmentos escultóricos procedentes de la villa romana de la Huerta del Paturro en Portmán.

*En el caso de la imagen de abajo he tenido que recurrir una vez más a programas de retoque fotográfico para eliminar el flash de las imágenes.

Conjunto escultórico. Piedra y mármol. Siglo I d.C. Representa a la diosa Leres como Terra Mater, sentada y acompañada de dos personajes togados que se identifican como genios tutelares del Municipio de Mazarrón
Conjunto escultórico. Piedra y mármol. Siglo I d.C. Representa a la diosa Leres como Terra Mater, sentada y acompañada de dos personajes togados que se identifican como genios tutelares del Municipio de Mazarrón
Y para terminar esta entrada hablaremos un poco sobre el retrato romano. Como hemos citado ya, los principales materiales para su elaboración eran el bronce y el mármol. Al principio, los bustos sólo recogían la cabeza y parte del cuello. Poco a poco se van expandiendo hasta abarcar los hombros y parte del pecho, aunque los hay de cuerpo entero.
Con todo, las deidades romanas también se van a ver esculpidas y/o fusionadas por todo el Imperio.

Herma romana procedente de Carthago Nova. Escultura busto-herma representando a Dionisios





martes, 1 de enero de 2013

¿Cómo eran las prácticas funerarias de los romanos?

Seguimos en la planta alta del Museo. La entrada de hoy nos lleva a Roma, pero no a la gran urbe de la península Itálica, sino a su presencia en Iberia, o lo que ellos llamaron Hispania.

Conjunto epigráfico. Museo Arqueológico de Murcia.
Para empezar, diremos que lo más importante para un romano era morir con dignidad. Para ello requerían siempre el ritual necesario y una tumba en la que descansarían sus restos, ya que si se enterraba a alguien sin seguir los cánones establecidos, se decía que su alma se vería condenada a vagar por los siglos de los siglos. El ceremonial era para la familia del difunto algo incuestionable. La sepultura y el ajuar debían estar lo más detallado posible. Pero claro, no siempre se disponía de fondos suficientes para costear todo el proceso de una inhumación o de un nicho para depositar las cenizas del difunto, por no hablar del terreno que se necesitaba para tal fin, y es por eso que en algunas ocasiones se utilizaba la tumba de otra persona sin ningún reparo, aun si la tumba de esa persona estaba epigrafiada con su testamento.
 Según la tradición, el último aliento del difunto era recogido por un familiar con un beso, evitando así que el alma cayese en manos de espíritus malignos o maldiciones...

El Museo Arqueológico de Murcia posee una colección epigráfica bastante interesante.

Lápida funeraria hecha en caliza. Necrópolis del Cerro del Castillo, Lezuza, siglo I a.C. Museo Arqueológico de Murcia

Desde el más antiguo código legal romano, se prohibía terminantemente enterrar cadáveres dentro del recinto urbano. Esta norma provocó la aparición de cementerios en la periferia de las ciudades, sobre todo en lugares cerca de las puertas de las murallas y las principales vías de acceso. Las necrópolis no eran espacios cercados, sino que coexistían con las villae (villas) y otros edificios.
La práctica funeraria más antigua en Roma era la incineración. A partir del siglo I, y muy especialmente del siglo II de nuestra era comenzó a recurrirse a la inhumación, destacando en esa decisión el auge del cristianismo, que sólo aceptaba esta práctica. Las creencias romanas en el más allá comportaban la realización de estos de rituales para el entierro y ofrendas. Destaca también la celebración de banquetes funerarios en fechas importantes.

Lápida funeraria en mármol negro. Necrópolis de Santa Lucía, Cartagena siglo I d.C. Perteneciente al mausoleo de libertos de la "gens" de los "labicii". Museo Arqueológico de Murcia

Lápida funeraria en mármol negro. Necrópolis de Santa Lucía, Cartagena siglo I d.C. Perteneciente al mausoleo de libertos de la "gens" de los "labicii". Museo Arqueológico de Murcia







martes, 25 de diciembre de 2012

Manifestaciones artísticas: La escultura Ibérica

Seguimos en el interesante mundo de los Íberos. La entrada de hoy está dedicada a explicar brevemente el arte Ibérico a través de las manifestaciones escultóricas que dicho pueblo desarrolló.
Comenzar diciendo que todas las representaciones artísticas estuvieron muy influenciadas por el arte griego y fenicio, y de otros pueblos orientales a través de éstos, como los sirio-hititas, dándole pues cierto carácter orientalizante. Más tarde destacaría también por combinar las influencias romano-itálicas.
 Con todo, la escultura Ibérica destaca por una ausencia palpable de proporción y armonía, como por ejemplo sí posee la escultura griega, y esto es debido principalmente a motivos culturales y a diferentes mentalidades.
Esta escultura, generalmente de bulto redondo o en relieve y a veces pintada, estaba creada con piedra, y más concretamente con piedra arenisca y caliza blanda. A la sazón, el bronce y el barro cocido se dejaban para la elaboración de pequeñas figuras, etc. Las representaciones incluyen figuras humanas aisladas y escenas de fuerte contenido mítico, funerario y religioso, como los exvotos ofrecidos en los santuarios, además del militar, donde vemos guerreros, héroes, damas...

El Museo Arqueológico de Murcia cuenta en su haber con una pieza escultórica bastante interesante y que ha dado mucho que hablar. Se trata del León de Coy. Es una escultura de un león elaborada en piedra blanca caliza. Dicha obra está datada en el siglo IV a.C. y fue encontrada en la necrópolis ibérica de la Fuentecica del Tío Carrulo en Coy, Lorca. Se le atribuye como monumento ibérico del tipo "Pilar Estela", que básicamente se describe con un podium de dos o tres escalones y un pilar central que sustenta un capitel y sobre el mismo la figura de un animal de la mitología ibérica de la época.

León de Coy, piedra blanca caliza. Lorca. S. IV a.C.
Se cree que está relacionada directamente con el mundo funerario, como "guardián de tumbas", pero no es seguro. Lo que sí se sabe es que en la estatuaria de los Íberos se utilizaban animales, tanto naturales (leones, toros, caballos, etc) como míticos, esfinges, grifos, sirenas, etc. A todas las representaciones se las cargaba de un fuerte simbolismo. En la imagen de la izquierda vemos que el león aparece sentado, cabeza al frente y con las patas delanteras extendidas hacia delante. Vemos un cuerpo voluminoso con grandes incisiones que marcan los relieves de las costillas y la caja torácica. El León de Coy es una de las piezas más valiosas de todo el  
                                                          Museo.

León de Coy, piedra blanca caliza. Coy, Lorca. S. IV a.C. Museo Arqueológico de Murcia.

León de Coy, piedra blanca caliza. Coy, Lorca. S. IV a.C. Museo Arqueológico de Murcia.










viernes, 21 de diciembre de 2012

¿Cómo vivían los Íberos?

Plano general de un hipotético poblado Ibérico
En la entrada de hoy vamos a hablar sobre algunos aspectos de la vida del pueblo Íbero. Seguro que alguna vez nos hemos preguntado cómo se organizaban, cómo era el día a día de este pueblo que habitó nuestra Península Ibérica hace más de 2,500 años.
Los Íberos vivían en pueblos y ciudades generalmente amuralladas con piedra y adobe y situadas en zonas altas o cerros. En cambio, los pequeños asentamientos se situaban en zonas llanas y sin ninguna fortificación, pues su finalidad no era otra que la puramente económica, ganadera y agrícola. Pero ante todo destacar que sus grandes asentamientos se afincaban siempre en puntos estratégicos, con el fin de controlar los cruces de caminos y así adelantarse a cualquier enemigo que rondase cerca. Las fortificaciones solían dotarse de torres de vigilancia.
Dentro de sus murallas encontramos un gran complejo de estructuras y viviendas. Éstas eran de planta cuadrada o rectangular y de diferentes tamaños. Cada una contaba con su hogar central y su despensa. Las viviendas se construían de piedra en la base, con adobe las paredes, de madera las estructuras y de ramaje y barro la techumbre...

Vivienda Íbera
La población íbera se agrupaba en poblados fortificados u oppidum (del latín, lugar elevado), núcleos poblacionales en lugares altos para poder defenderlos mejor en caso de ataques y desde los que poder controlar mejor los territorios circundantes. En estos poblados, típicos de una sociedad protourbana, desarrollaban sus actividades económicas, políticas y sociales, además de ser residencia de la aristocracia local.
El urbanismo de los poblados y asentamientos íberos era complejo, agrupado en manzanas que delimitaban la red de calles, algo parecido a las grandes urbes de hoy día, pero en muchísima menor escala, desde luego.


En cuanto a los poblados Ibéricos en nuestra Región de Murcia, decir que éstos se expanden en gran número, junto con sus santuarios y necrópolis. Todo ello demuestra la complejidad de las estructuras sociales y económicas, junto a un gran aumento de la población. Los poblados más importantes que están asociados a santuarios y a necrópolis se encuentran en El Cigarralejo, Mula, en Verdolay en la necrópolis de Cabecico del Tesoro, en el poblado de Santa Catalina del Monte y santuario de la Luz, en Jumilla, con su poblado y necrópolis de la Senda en Coimbra del Barranco Ancho, y en Los Nietos en Cartagena, el poblado en la loma del Escorial y su necrópolis.

Reconstrucción de una casa Íbera


A continuación adjunto un vídeo que realicé en la sala del Museo Arqueológico. En él se puede apreciar claramente una fiel reconstrucción del interior de una casa Íbera, junto con todos los enseres que en ella se podía encontrar:





martes, 18 de diciembre de 2012

La cerámica Ibérica

En la entrada de hoy nos centraremos de forma breve pero concisa, en el laborioso mundo de la cerámica ibérica, desarrollada entre el S. VII a.C. hasta la llegada de la cerámica romana.
Para empezar, esta cerámica se considera una producción de alto nivel técnico lograda por artesanos. De obra alfarera, era elaborada con torno rápido y cocida a alta temperatura -950º- en hornos de cocción.

La "cerámica ibérica pintada" es una vajilla fina, decorada con motivos geométricos, florales o humanos de color rojo vinoso. Esta es la categoría más común de todo el territorio ibérico, aunque existen otras como la "cerámica ibérica lisa", que no tiene decoración, o la "cerámica ibérica bruñida" con decoración impresa. En principio se ha catalogado la cerámica ibérica en colecciones específicas según la zona en que se encuentran, siendo una de ellas la Región de Murcia. Las otras son: El Valle del Ebro, la Alta Alcudia, Alicante y Castellón. El origen de la cerámica ibérica es muy difícil de definir y existe un desacuerdo generalizado entre los historiadores, lo que impide llegar a una conclusión unánime.
Las primeras cerámicas Ibéricas se realizaron gracias a la influencia fenicia, pueblo con el que comerciaban y del que hicieron imitaciones de sus piezas, especialmente las ánforas...

Recreación de una alfarería Ibérica
 El Museo Arqueológico de Murcia posee una colección imponente de cerámicas Ibéricas, y es por ello que esta exposición es sin duda una de las más visitadas. Su sala del mundo Ibérico guarda todo tipo de objetos cerámicos, tales como cubiletes de paredes finas, vasos germinados, ungüentarios fusiformes, urnas...

Colección de vasos, platos, ungüentarios y urnas del Museo.

Como ya hemos dicho, se distinguen varios grupos funcionales de cerámica ibérica. Destacar la cerámica culinaria, destinada al fuego, con pastas y facturas más toscas y que en algunas ocasiones se realizan a mano.
Le sigue la denominada cerámica fina, que imita formas y elementos decorativos del mundo griego y púnico y que incluía las vajillas destinadas al servicio de mesa, a la conservación de alimentos y en algunas ocasiones su finalidad era funeraria.
Dichas cerámicas solían decorarse con composiciones geométricas, -como las del lado inferior izquierdo de la foto-, humanas y animales que cubrían toda la superficie del recipiente. Estas mismas decoraciones incluían a veces escenas narrativas.
Por último tenemos los grandes recipientes destinados al almacenamiento y al transporte de alimentos a granel y que eran de influencia púnica: las ánforas.

En la imagen de la izquierda podemos observar, de izquierda a derecha:
 -Una fuente de cerámica con decoración geométrica simple y formando círculos concéntricos. Lugar: Los Molinicos, Moratalla, S. VI - IV a.C.
 -Plato de cerámica de barniz rojo. Lugar: Los Molinicos, Moratalla, S. IV a.C.
 -Plato de cerámica de borde vuelto con decoración geométrica. S. VI - IV a.C.
-Plato de cerámica de barniz rojo. Cabecico del Tesoro, Verdolay. S. IV a.C.

Los Íberos, en cuanto a hábitos funerarios se refiere, utilizaban el rito de la incineración que adoptaron previamente de los fenicios o de pueblos transpirenaicos que introdujeron la cultura de los campos de urnas. Las cenizas eran depositadas en urnas funerarias de cerámica con forma de copa.

1. Urna de perfil quebrado. 2. Kalathos de cuello estrangulado. 3. Kalathos

 Por otra parte tenemos al kalathos. La palabra kalathos proviene del griego y significa canastillo, generalmente una pequeña cesta en forma de cáliz. Es una de las formas cerámicas más frecuentes (y famosas) de los asentamientos de época Ibérica. El kalathos más antiguo se remonta al siglo V a.C y es de cuello estrangulado, el cual se desarrolla a su vez en numerosas variantes a lo largo de dos siglos. Estamos ante una de las salas más visitadas y más famosas del Museo Arqueológico de Murcia.

1. Kalathos de cerámica de cuello estrangulado. Siglos III - II a.C. Necrópolis del Cabecico del Tesoro, Verdolay. 2. Kalathos de cerámica decorado en dos cuerpos: el superior con hojas de hiedra y figuras de aves; el inferior con semicírculos concéntricos


1. Vaso de las Cabras y los Peces, cerámica, con decoración pintada zoomorfa, Sepultura, Cabecico del Tesoro, Verdolay. S. III a.C. 2. Kalathos, cerámica, Sepultura. S. II a.C. Decoración estilo Elche-Archena con carniceros enseñando las fauces. Motivos fitomorfos y enmarcados por bandas horizontales.

Y a continuación un video introductivo sobre la elaboración de un kalathos. Este video lo grabé de un audiovisual que está en la exposición:






domingo, 16 de diciembre de 2012

Vida cotidiana y economía

Seguimos en la sala dedicada al mundo Ibérico. Hoy vamos a hablar sobre aspectos cotidianos que caracterizaron la vida de este pueblo aguerrido y luchador. Esta sociedad asentaba su economía principalmente en la agricultura típica mediterránea: el cultivo de cereales, la vid, el olivo, etc. En nuestra Región de Murcia destacaba el cultivo de esparto en el campo de Cartagena y la industria de la conserva y la salazón.
Otras actividades económicas eran sin duda la creciente ganadería: domesticar animales como el caballo, el buey o la oveja. Por supuesto la caza del jabalí o el ciervo. En cuanto a la elaboración de cerámica, decir que ésta se realizaba en el núcleo doméstico. Además, las cerámicas decoradas y sobre todo la escultura en piedra, los exvotos o las armas eran elaboradas por artesanos especializados. La utilidad de esta cerámica se destinaba principalmente para el almacenamiento de la producción y el desarrollo del comercio.
Añadir que el uso sistemático del hierro, el cual se tornó básico para la elaboración y fabricación de todo tipo de utensilios, fue con todo la innovación tecnológica más importante ya que aseguró utensilios y herramientas muy útiles para la producción de excedentes agrícolas y el intercambio colonial. A continuación vemos algunos objetos:

Olla con tapadera de cerámica Tosca. Los Molinicos, Moratalla, Siglos V- IV a.C.

Hoz de hierro. La Encarnación, Caravaca de la Cruz. Al fondo un fragmento de llanta de rueda, Cabecico del Tesoro, Verdolay