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lunes, 14 de enero de 2013

La civitas romana

Hoy regresamos al mundo romano, en concreto a la ciudad hispanorromana de Carthago Nova, sitiada y conquistada por Roma, al mando de Publio Cornelio Escipión, a Cartago en 209 a.C. en el marco de la Segunda Guerra Púnica.

Sin duda, el factor primordial que atrajo a la República de Roma a Hispania fueron la riqueza de sus minas, riquezas que atrajeron previamente a los cartagineses. Los principales yacimientos mineros se encuentran actualmente ubicados en la sierra de Cartagena-La Unión y Mazarrón, y fueron explotados sin pausa hasta el siglo I de nuestra era. Roma, dotándose del trabajo esclavo en masa,
(Estrabón cita en 40 mil esclavos trabajando en las minas) explotó las minas de Cartagena tanto en galerías subterráneas como a cielo abierto.
   
Borrado su anterior nombre cartaginés (Qrt Hadâsht) y rebautizada como Carthago Nova, la ciudad portuaria fue convirtiéndose poco a poco en uno de los enclaves romanos más preeminentes de toda Hispania, siéndole concedido el estatus de municipium. Mucho más tarde, en el 44 a.C. la ciudad sería ascendida al rango de colonia por el emperador Augusto con el nombre de Colonia Vrbs lulia Nova Carthago, C.V.I.N.C. 
Carthago Nova se encuentra entre las ciudades privilegiadas de toda la región, un auténtico Urbi et orbi, símbolo de la cultura del Imperio, lo que exigía una distinción cuidadosa entre espacios públicos, como el foro, y los privados.

Son muchos los restos arqueológicos que nos muestran el esplendor que una vez brilló en la ciudad: su teatro, uno de los más grandes de Hispania, el anfiteatro de tiempos de la dinastía Flavia, el augusteum donde se reunían los sacerdotes, y el foro romano, con el templo dedicado a la tríada capitolina de Júpiter, Juno y Minerva, el Decumanus máximus de la ciudad, las termas...

 El Museo Arqueológico de Murcia cuenta con una excepcional maqueta de la ciudad de Carthago Nova, elaborada con un realismo y detalle únicos:

Maqueta de Carthago Nova, Museo Arqueológico de Murcia
Maqueta de Carthago Nova, Museo Arqueológico de Murcia
Con todo, esta entrada, (y diría que todo el blog) no podría estar completa sin hacer mención de la película-documental "Carthago Nova", finalista en su edición de los Premios Goya a la Mejor Película de Animación. Se trata de una reconstrucción digital completa, a partir de sus restos arqueológicos, de la ciudad de Carthago Nova y de su topografía en el siglo I d.C. El documental os aseguro que no os defraudará, pues es más que interesante y está dotado de una calidad gráfica excepcional. Está producido por la Fundación Integra. Espero que lo disfrutéis: Carthago Nova





domingo, 13 de enero de 2013

Luis Siret

No quería terminar este blog sin hablar de una figura revolucionaria en lo que se refiere al estudio y aproximación de la vida argárica. Estoy hablando de Luis Siret, quien descubrió la cultura de El Argar y a quien se considera precursor de la arqueología en el sureste peninsular y de los estudios relacionados con la Edad del Bronce.
Luis Siret era un ingeniero de minas (fue el primero de su promoción) de origen belga. En 1880 se traslada a España, a Cuevas del Almanzora en Almería para reunirse junto a su hermano Enrique, también ingeniero de minas y que estaba trabajando en las explotaciones de galena argentífera de Sierra Almagrera.


Más tarde, Siret se traslada a Las Herrerías, en donde se empieza a interesar notablemente por la arqueología, actividad que va a compaginar con su profesión y con la compañia de su hermano Enrique y de su excavador Pedro Flores. Todos sus trabajos durante 50 años se van a relacionar con el estudio de yacimientos paleolíticos, neolíticos, calcolíticos-eneolíticos y del bronce como El Argar, Tres Cabezos, Fuente Álamo, Parazuelos, Gatas, Cuartillas, Zájara, Ifre, Mojácar, El Gárcel, Palacés, Campos, Millares y Almizaraque, junto a yacimientos de época púnica y romana en Villaricos, además de cuevas como cueva Pernera, cueva de los Toyos...
 El fruto de esa actividad incansable son gran cantidad de materiales expuestos hoy día en museos de todo el mundo, nacionales e internacionales, además de sendas publicaciones en vida, entre ellas:
"Les premiers áges du métal dans le Sud-Est de l´Espagne" y publicado originalmente en Amberes en 1887 y acompañado en la autoría por su hermano. En 1890 llega a Barcelona traducido al castellano: "Las primeras edades del metal en el SE de la Península Ibérica". Esta obra despertó la atención de media Europa, desencadenando una revolución de interés por la arqueología española. Aún hoy sigue siendo considerado indispensable en su consulta y como material de campo. Está agrupado en dos volúmenes, uno de texto y otro con láminas en las que Siret dibujó a mano alrededor de ocho mil objetos, además de planos de los yacimientos excavados.
Los restos de Luis Siret reposan actualmente en Águilas, junto a los de su esposa.
Página 7 del volumen de "Las primeras edades del metal en el SE de la península Ibérica"
El Museo Arqueológico de Murcia cuenta en su colección con un facsímil de la primera edición de "Las primeras edades del metal en el SE de la Península Ibérica" y publicado por la Dirección General de Cultura en 2006.

Facsímil de la primera edición de "Las primeras edades del metal en el SE de la Península Ibérica". Museo Arqueológico de Murcia
Si alguien está interesado/a en consultar esta magna obra de la arqueología en el sureste español, aquí adjunto un enlace del Portal de Patrimonio Cultural de la Región de Murcia




sábado, 12 de enero de 2013

El enterramiento Argárico

Esta entrada va dedicada a un aspecto importante de la cultura de El Argar: el enterramiento.
De entre todos los cambios producidos en la organización social y económica de la cultura de El Argar, destaca por supuesto el del ámbito funerario. Los difuntos se enterraban en los poblados, debajo de las viviendas o cerca de ellas. El muerto se colocaba en posición fetal, con los brazos flexionados delante del tórax o boca arriba (decúbito supino). En la mayoría de los casos se habla de enterramientos individuales, aunque se sabe de inhumaciones dobles y enterramientos múltiples.
Las tumbas muestran gran diversidad constructiva: enterramientos en pequeñas cuevas artificiales excavadas en la roca y cubiertas con una losa, en fosa, en cista delimitada por lajas, en doble urna con las bocas enfrentadas, y en grandes tinajas también llamadas por su origen etimológico griego "pithoi". Los enterramientos en cista y en pithoi eran los más frecuentes.

Cabe mencionar también algunos de los elementos con que se adornaba el cuerpo durante el enterramiento. El análisis de los restos óseos que se han encontrado, junto al de los ajuares, permite conocer mejor a las comunidades argáricas, con datos relativos a su dieta, su salud y también enfermedades. Junto a ello también se arroja luz sobre datos jerárquicos y de diferenciación sexual.
Los objetos más numerosos encontrados como parte del ajuar funerario son sin duda cerámicas, además de adornos personales, como anillos o brazaletes, junto a armas y herramientas metálicas.
Por otro lado, y ligado intrínsecamente al enterramiento masculino encontramos alabardas, hachas, espadas y vasos bicónicos. En cambio, los punzones y las diademas son propias del enterramiento femenino.

A continuación algunas de las cistas y urnas expuestas en el Museo:

Este es uno de los dos enterramientos más comunes: el enterramiento en cista. Este en concreto es sin ajuar, de piedra y hueso, procedente de Puntarrón Chico, Beniaján. siglos XVIII-XVII a.C. Museo Arqueológico de Murcia
Y este es el otro tipo de enterramiento, en urna o pithoi. Puntarrón Chico, Beniaján, siglos XVIII-XVII a.C. Museo Arqueológico de Murcia
Enterramiento en urna de cerámica. Los Molinicos, Moratalla. Museo Arqueológico de Murcia
Lámina ilustrativa expuesta en el Museo que muestra los distintos enterramientos argáricos





viernes, 11 de enero de 2013

La cultura de el Argar

Hoy hablamos sobre una cultura particular de la Edad del Bronce y desarrollada en el levante español, y es la que se conoce como cultura de El Argar.
Desarrollada durante el II milenio a.C. se extendió por las actuales provincias de Almería y Murcia, principalmente, aunque también vemos elementos en Granada, Jaén, Albacete y Alicante.
Se producen cambios de tipo tecnológico y en la organización económica, destacando la intensificación del artesanado y los intercambios, sobre todo relacionados con la metalurgia del cobre y el estaño, ambos muy sofisticados que alcanzan gran importancia. Resumiendo, las principales actividades económicas desarrolladas durante El Argar son el trabajo agrícola y el ganadero junto a la producción metalúrgica, ya que era muy frecuente que sus poblados se encontrasen en cimas aisladas y muy cerca de minas de cobre y plata.
 Los cambios materiales van asociados a un doble proceso de especialización en el  trabajo y de estratificación social que corresponden a una sociedad con mejor organización interna, una sociedad que empieza a establecer grupos de poder, algo que apreciamos en los ajuares de enterramiento, la distribución de su poblamiento y en la jerarquía de los asentamientos.
Con todo, vemos que el declive se hace patente hacia el 1200 a.C. con transformaciones en la cultura material y con el abandono de algunos poblados, no todos, ya que otros van a pervivir hasta el Bronce Final.

En las siguientes fotografías vemos una reconstrucción de un modelo de casa perteneciente al Bronce Argárico y que forma parte de la colección del Museo expuesta en la sala del mundo Argárico. En cuanto a su hábitat, decir que las casas de tipo circular se van abandonando, siendo sustituidas por las viviendas de forma rectangular.

Casa del Bronce Argárico. Museo Arqueológico de Murcia

Casa del Bronce Argárico. Museo Arqueológico de Murcia
En cuanto a nuestra Región de Murcia, destaca la desigual distribución del poblamiento: estando algunas zonas, como en el caso de Lorca, densamente pobladas, mientras que otras como Cartagena lo están menos. En el interior de la Región, los poblados situados en el Altiplano y noroeste están influenciados por la Edad del Bronce valenciana y manchega.
El aumento de los intercambios y la explotación de los recursos naturales explican la implantación de poblados a lo largo del río Segura y sus afluentes (Guadalentín, Mula, Quípar, Benamor) junto a la jerarquía del hábitat.
De entre toda la variedad de asentamientos, cabe destacar a los grandes poblados, primeras agrupaciones urbanas del occidente mediterráneo y con importante actividad metalúrgica, (que como hemos dicho era esencial en la cultura de El Argar) tales como: La Bastida en Totana, Cerro de la Campana en Yecla, Santa Catalina del Monte en Verdolay, Lorca y Cobatillas la Vieja en Santomera.








jueves, 10 de enero de 2013

Monumentos de la Muerte en el Calcolítico

La entrada de hoy se centra de forma breve en algunos de los rituales funerarios seguidos por el hombre prehistórico durante el período conocido como Calcolítico (Edad del Cobre o Eneolítico).
Algunas de estas prácticas funerarias se asocian a una manifestación muy particular, como son la construcción de monumentos formados por grandes bloques de piedra, y que se conoce como megalitismo. Estos monumentos, que aparecen documentados desde el Neolítico, sirvieron para albergar enterramientos en grupo de inhumación.
El inmenso trabajo que suponía la ejecución de estos tipos de tumbas suponía uan compleja organización del trabajo en comunidad ya desde el III milenio en el sureste peninsular.
Con todo, se pueden distinguir diversas modalidades: las cuevas sepulcrales naturales o artificiales, el sepulcro de correrdor, el supulcro de galería, el sepulcro de falsa cúpula o mampostería o el sepulcro circular simple denominado rundgräber y el dolmen simple.
Por otro lado, los ajuares incluyen amuletos zoomorfos, vasos de yeso decorados con incisiones y color, ídolos en hueso, cerámicas decoradas, puntas de flecha y hojas en sílex, colgantes y, en la fase final, elementos campaniformes.

De la sala expositiva calcolítica, lo que más me ha llamado la atención ha sido sin duda el conjunto de restos óseos de la Cueva del Barranco de la Higuera, como el mostrado abajo:

Restos óseos de enterramiento múltiple con ajuar. Cueva del Barranco de la Higuera, Fortuna. Museo Arqueológico de Murcia

Restos óseos de enterramiento múltiple con ajuar. Cueva del Barranco de la Higuera, Fortuna. Museo Arqueológico de Murcia
 El Calcolítico en la Región de Murcia, a lo largo del III milenio a.C. se caracteriza por presentar dos modelos de asentamiento: el más frecuente, las aldeas de explotación agropecuaria, aunque también han aparecido poblados que ocupan lugares estratégicos que a veces disponen de fortificaciones la del Cabezo del Plomo en Mazarrón.
En ocasiones se han documentado necrópolis en zonas cercanas a dichos poblados. Los rituales de enterramiento del período muestran una gran variedad, como cuevas naturales. artificiales y enterramientos megalíticos, en sepulcros circulares o los dólmenes simples pero que en Murcia no son muy abundantes, y que parecen recibir influencias de territorio andaluz.








miércoles, 9 de enero de 2013

La edad de la piedra reciente: el Neolítico

La entrada de hoy nos sumerge en el Neolítico. Este período es fundamental pues en él se van a desarrollar la agricultura y la ganadería como medios de subsistencia. Además, esta época hace referencia a la aparición de un nuevo modo de trabajar la piedra que consiste en su pulimentación. Esta técnica era más avanzada que la de la piedra tallada, característica del Paleolítico, durante el cual los instrumentos líticos (los de piedra) se confeccionaban golpeando unas piedras contra otras.

Pero como ya hemos mencionado, el principal cambio que se va a desarrollar fue el paso de una economía depredadora típica del Paleolítico a uan economía de producción: el sistema de caza y recolección será sustituido por la agricultura y la ganadería. La domesticación supondrá una manipulación de las especies animales y vegetales a través del control de sus procesos de reproducción y crecimiento, seleccionando ciertos individuos por sus características físicas. Por lo que respecta a los animales, las primeras especies domesticadas fueron la cabra y al oveja ya que se reproducían rápidamente y con alto nivel de carne.

Casa Neolítica. Museo Arqueológico de Murcia

 En cuanto a la agricultura, inicialmente fue sencilla. La siembra se elaboraba utilizando el palo cavador como si fuera una azada para remover el suelo y hacer agujeros donde depositar la semilla. Para segar se utilizaba la hoz. Para superficies cultivadas se recurría a la quema de zonas arboladas, utilizando las cenizas como abono.

El Neolítico en la Región de Murcia parece ser más tardío que en otros territorios. Las zonas con un neolítico más antiguo se ubican en el Altiplano y sierras noroccidentales. Desde ahí las nuevas formas de vida se extenderían hacia las cuencas de los ríos Guadalentín, Quipar, Mula y Segura, además del litoral.
 Existen asentamientos en cuevas y al aire libre. En el levante peninsular la primera agricultura está basada en el cultivo de cereales como el trigo y la cebada, y algunas legumbres como lentejas, guisantes y habas. Por lo que respecta a los animales, los más domesticados fueron la oveja, la cabra, el buey, el cerdo, el perro y el caballo.

De izquierda a derecha: 1.Hachas pulimentadas, piedra. Puerto Lumbreras, Neolítico-Eneolítico. 2.Hachas pulimentadas, piedra. Lorca, Neolítico-Eneolítico. Museo Arqueológico de Murcia
Hacha pulimentada, piedra. Águilas. Neolítico-Eneolítico. Los dos del extremo pertenecen, de arriba a abajo: hacha pequeña pulimentada, y fragmento de hacha pulimentada, Ifre, Mazarrón.  Museo Arqueológico de Murcia



martes, 8 de enero de 2013

¿Cómo se cazaba en el Paleolítico?

La entrada de hoy nos lleva a la planta baja del Museo Arqueológico, y dedicada íntegramente a la Prehistoria.
Hoy hablaremos sobre un aspecto crucial del Paleolítico, y es la caza. En el Paleolítico superior, del 35000 al 9000 a.C. las comunidades humanas (Homo Sapiens) ya ocupaban todo el planeta. Las técnicas de talla se perfeccionaron para obtener un amplio repertorio de útiles como puntas de flecha de piedra y gran cantidad de objetos en hueso, asta y madera: arpones, azagayas, agujas y espátulas. Este desarrollo tecnológico se relacionó con los cambios climáticos del período, los cuales modificaron los ecosistemas explotados por el hombre y obligaron a desarrollar otras estrategias de caza. Corresponden a este momento algunas manifestaciones artísticas (arte mueble y pintura rupestre) y evidencias sobre creencias funerarias.
Las comunidades epipaleolíticas (por encima del Paleolítico) del 9000 al 8000 a.C. se desarrollaron en un clima más templado, lo que inevitablemente modificó los hábitos de caza, encontrando útiles en piedra de pequeño tamaño y forma estandarizada (microlitos) que se utilizan enmangados. Además se tiende a nuevas prácticas económicas con un uso más intensivo de los recursos hacia la sedentarización, el Neolítico.


La evidencia arqueología en nuestra Región de Murcia acerca del Paleolítico medio-superior y el Epipaleolítico es afortunadamente muy extensa, salvo el período de Paleolítico inferior, el cual está muy mal documentado.
Los asentamientos pertenecientes al Paleolítico en Murcia son:

-En cuevas, las cuales han proporcionado evidencias de restos humanos y de útiles en piedra, tales como Cueva Perneras en Lorca, Cueva Negra en Caravaca y Sima de las Palomas en Cabezo Gordo, en Dolores de Pacheco.
-Al aire libre, como las Toscas en Molina y Cerro de la Fuente en Yecla, que parecen corresponder a talleres de piedra.

La Región de Murcia parece también haber sufrido los cambios climáticos, glaciaciones y deshielos ocasionados durante el Pleistoceno, lo que provocó el abandono de lugares costeros por causa del avance y retroceso de la línea de costa, como por ejemplo Cueva de los Aviones en Cartagena o la Peñica en Mazarrón.
Por otro lado, las evidencias arqueológicas pertenecientes al Epipaleolítico en Murcia se encuentran en la Cueva del Algarrobo en Mazarrón y en la Cueva del Búho en Mula.




lunes, 7 de enero de 2013

Los Íberos: un pueblo feroz y luchador

Guerreros Íberos Edetanos, con falcata, coraza de escamas, escudo ovalado, caetra y lanza
Este blog no podría estar completo sin dedicar un espacio a hablar de los guerreros Íberos, feroces combatientes que preferían la muerte a la deshonra. El historiador romano Tito Livio ya tuvo oportunidad de catalogar a semejante estirpe de combatientes, calificándolos de "ágiles, belicosos e inquietos. Hispania es distinta de Itálica. Es más dispuesta para la guerra a causa de lo áspero del terreno y del genio de los hombres". Pero no sólo Tito Livio se refirió a ellos. Antes que él, los griegos, que contrataban a Íberos como mercenarios en sus campañas, también describieron a este pueblo como aguerrido y luchador, que combatían incluso cuando la batalla estaba perdida, como si se burlaran de la muerte.
Estamos ante un pueblo que demostraría con hechos ser bastante apto para las armas allí donde combatieron. En cuanto a su fisionomía, eran de estatura por lo general pequeña, pero capaces de los más extremos sacrificios.   

 Cartago también se percató de la ferocidad y el arrojo en la batalla del pueblo Íbero, hecho que les llevó a ser respetados en el mundo Antiguo y es por eso que Aníbal, uno de los mejores generales y estrategas de la Historia militar los reclutó en gran número para nutrir su ejército, junto a tropas Celtas para la guerra contra Roma. 
Cuando Roma venció a Cartago en la Segunda Guerra Púnica, se lanzó a la conquista de Hispania. Una vez más asistimos a otra nación que manifiesta su admiración y respeto por el guerrero Íbero, al que define como muy leal y valeroso en combate. Destacar aquí la "devotio", una especie de juramento que hacía el guerrero Íbero y por la cual ningún soldado debía sobrevivir jamás a su jefe o caudillo si éste moría en combate. Daba igual si la batalla se ganaba o se perdía. Actuaban a modo de escolta personal y los romanos acudían a ellos cuando la situación del combate era crítica, a sabiendas de la lealtad inquebrantable que mostraban fuera cual fuera la situación.

*En la imagen de arriba vemos una figura que representa a un guerrero Íbero armado con falcata y portando casco, caetra, grebas y disco-coraza de bronce tachonado con el símbolo apotropaico de una cabeza de animal en el pecho. Era un animal que se consideraba sagrado y que protegería al guerrero en combate ahuyentando el mal.  

Falcata. Hierro, Ibérico. Sepultura 608. Cabecico del Tesoro, Verdolay
El Museo Arqueológico de Murcia dispone en sus salas de una gran colección de restos de armamento Íbero. Muchos os preguntaréis por qué la hoja de esta espada era curva y no recta. Pues bien, las primeras espadas sí que eran rectas, de mediano tamaño y se daban en el mundo argárico. Pero la hoja de falcata ibérica en forma de sable curvo obedece a su forma de usarla. Esta hoja se diseñó especialmente para tajar y si era jinete, para dar sablazos desde el caballo, en contraposición a los golpes de mandoble de las espadas rectas.
En cuanto a la empuñadura del arma, éstas solían tener forma de cabeza de caballo y formada por una serie de placas metálicas sujetas con remaches y en ocasiones damasquinados.

Pero no todo era perfecto. El mundo Ibérico era también un mundo de peleas y conflictos, en el que una comunidad se aliaba con otra para hacer la guerra buscando así afianzarse políticamente. Ésta era una de las formas de proceder de la aristocracia. Los guerreros se agrupaban en castas que a su vez eran mandadas por un líder carismático al que se le rendía un juramento de fidelidad. Digamos que el pueblo Íbero siempre ha sido y es cuna de durísimos soldados, pero muy mal jerarquizado.
A partir del siglo III a.C. será cuando los Íberos servirán como guerreros y jinetes de caballería para los ejércitos de Cartago y Roma...

De arriba a abajo: 1.Falcata, hierro. Cabecico del Tesoro, Verdolay siglo IV-V a.C. 2.Soliferrum, hierro. Cabecico del Tesoro, Verdolay siglo IV a.C. 3.Falcata con empuñadura de caballo, hierro. Cabecico del Tesoro, Verdolay siglo IV a.C. 4.Falcata, hierro. Cabecico del Tesoro, Verdolay. 5.Espada recta, hierro. Cabecico del Tesoro, Verdolay. Segunda mitad siglo III a.C. Museo Arqueológico de Murcia








martes, 1 de enero de 2013

¿Cómo eran las prácticas funerarias de los romanos?

Seguimos en la planta alta del Museo. La entrada de hoy nos lleva a Roma, pero no a la gran urbe de la península Itálica, sino a su presencia en Iberia, o lo que ellos llamaron Hispania.

Conjunto epigráfico. Museo Arqueológico de Murcia.
Para empezar, diremos que lo más importante para un romano era morir con dignidad. Para ello requerían siempre el ritual necesario y una tumba en la que descansarían sus restos, ya que si se enterraba a alguien sin seguir los cánones establecidos, se decía que su alma se vería condenada a vagar por los siglos de los siglos. El ceremonial era para la familia del difunto algo incuestionable. La sepultura y el ajuar debían estar lo más detallado posible. Pero claro, no siempre se disponía de fondos suficientes para costear todo el proceso de una inhumación o de un nicho para depositar las cenizas del difunto, por no hablar del terreno que se necesitaba para tal fin, y es por eso que en algunas ocasiones se utilizaba la tumba de otra persona sin ningún reparo, aun si la tumba de esa persona estaba epigrafiada con su testamento.
 Según la tradición, el último aliento del difunto era recogido por un familiar con un beso, evitando así que el alma cayese en manos de espíritus malignos o maldiciones...

El Museo Arqueológico de Murcia posee una colección epigráfica bastante interesante.

Lápida funeraria hecha en caliza. Necrópolis del Cerro del Castillo, Lezuza, siglo I a.C. Museo Arqueológico de Murcia

Desde el más antiguo código legal romano, se prohibía terminantemente enterrar cadáveres dentro del recinto urbano. Esta norma provocó la aparición de cementerios en la periferia de las ciudades, sobre todo en lugares cerca de las puertas de las murallas y las principales vías de acceso. Las necrópolis no eran espacios cercados, sino que coexistían con las villae (villas) y otros edificios.
La práctica funeraria más antigua en Roma era la incineración. A partir del siglo I, y muy especialmente del siglo II de nuestra era comenzó a recurrirse a la inhumación, destacando en esa decisión el auge del cristianismo, que sólo aceptaba esta práctica. Las creencias romanas en el más allá comportaban la realización de estos de rituales para el entierro y ofrendas. Destaca también la celebración de banquetes funerarios en fechas importantes.

Lápida funeraria en mármol negro. Necrópolis de Santa Lucía, Cartagena siglo I d.C. Perteneciente al mausoleo de libertos de la "gens" de los "labicii". Museo Arqueológico de Murcia

Lápida funeraria en mármol negro. Necrópolis de Santa Lucía, Cartagena siglo I d.C. Perteneciente al mausoleo de libertos de la "gens" de los "labicii". Museo Arqueológico de Murcia







martes, 18 de diciembre de 2012

La cerámica Ibérica

En la entrada de hoy nos centraremos de forma breve pero concisa, en el laborioso mundo de la cerámica ibérica, desarrollada entre el S. VII a.C. hasta la llegada de la cerámica romana.
Para empezar, esta cerámica se considera una producción de alto nivel técnico lograda por artesanos. De obra alfarera, era elaborada con torno rápido y cocida a alta temperatura -950º- en hornos de cocción.

La "cerámica ibérica pintada" es una vajilla fina, decorada con motivos geométricos, florales o humanos de color rojo vinoso. Esta es la categoría más común de todo el territorio ibérico, aunque existen otras como la "cerámica ibérica lisa", que no tiene decoración, o la "cerámica ibérica bruñida" con decoración impresa. En principio se ha catalogado la cerámica ibérica en colecciones específicas según la zona en que se encuentran, siendo una de ellas la Región de Murcia. Las otras son: El Valle del Ebro, la Alta Alcudia, Alicante y Castellón. El origen de la cerámica ibérica es muy difícil de definir y existe un desacuerdo generalizado entre los historiadores, lo que impide llegar a una conclusión unánime.
Las primeras cerámicas Ibéricas se realizaron gracias a la influencia fenicia, pueblo con el que comerciaban y del que hicieron imitaciones de sus piezas, especialmente las ánforas...

Recreación de una alfarería Ibérica
 El Museo Arqueológico de Murcia posee una colección imponente de cerámicas Ibéricas, y es por ello que esta exposición es sin duda una de las más visitadas. Su sala del mundo Ibérico guarda todo tipo de objetos cerámicos, tales como cubiletes de paredes finas, vasos germinados, ungüentarios fusiformes, urnas...

Colección de vasos, platos, ungüentarios y urnas del Museo.

Como ya hemos dicho, se distinguen varios grupos funcionales de cerámica ibérica. Destacar la cerámica culinaria, destinada al fuego, con pastas y facturas más toscas y que en algunas ocasiones se realizan a mano.
Le sigue la denominada cerámica fina, que imita formas y elementos decorativos del mundo griego y púnico y que incluía las vajillas destinadas al servicio de mesa, a la conservación de alimentos y en algunas ocasiones su finalidad era funeraria.
Dichas cerámicas solían decorarse con composiciones geométricas, -como las del lado inferior izquierdo de la foto-, humanas y animales que cubrían toda la superficie del recipiente. Estas mismas decoraciones incluían a veces escenas narrativas.
Por último tenemos los grandes recipientes destinados al almacenamiento y al transporte de alimentos a granel y que eran de influencia púnica: las ánforas.

En la imagen de la izquierda podemos observar, de izquierda a derecha:
 -Una fuente de cerámica con decoración geométrica simple y formando círculos concéntricos. Lugar: Los Molinicos, Moratalla, S. VI - IV a.C.
 -Plato de cerámica de barniz rojo. Lugar: Los Molinicos, Moratalla, S. IV a.C.
 -Plato de cerámica de borde vuelto con decoración geométrica. S. VI - IV a.C.
-Plato de cerámica de barniz rojo. Cabecico del Tesoro, Verdolay. S. IV a.C.

Los Íberos, en cuanto a hábitos funerarios se refiere, utilizaban el rito de la incineración que adoptaron previamente de los fenicios o de pueblos transpirenaicos que introdujeron la cultura de los campos de urnas. Las cenizas eran depositadas en urnas funerarias de cerámica con forma de copa.

1. Urna de perfil quebrado. 2. Kalathos de cuello estrangulado. 3. Kalathos

 Por otra parte tenemos al kalathos. La palabra kalathos proviene del griego y significa canastillo, generalmente una pequeña cesta en forma de cáliz. Es una de las formas cerámicas más frecuentes (y famosas) de los asentamientos de época Ibérica. El kalathos más antiguo se remonta al siglo V a.C y es de cuello estrangulado, el cual se desarrolla a su vez en numerosas variantes a lo largo de dos siglos. Estamos ante una de las salas más visitadas y más famosas del Museo Arqueológico de Murcia.

1. Kalathos de cerámica de cuello estrangulado. Siglos III - II a.C. Necrópolis del Cabecico del Tesoro, Verdolay. 2. Kalathos de cerámica decorado en dos cuerpos: el superior con hojas de hiedra y figuras de aves; el inferior con semicírculos concéntricos


1. Vaso de las Cabras y los Peces, cerámica, con decoración pintada zoomorfa, Sepultura, Cabecico del Tesoro, Verdolay. S. III a.C. 2. Kalathos, cerámica, Sepultura. S. II a.C. Decoración estilo Elche-Archena con carniceros enseñando las fauces. Motivos fitomorfos y enmarcados por bandas horizontales.

Y a continuación un video introductivo sobre la elaboración de un kalathos. Este video lo grabé de un audiovisual que está en la exposición:






viernes, 14 de diciembre de 2012

La lanza guerrera ibérica

Los Íberos habitaron nuestra Península entre el siglo V a.C. y el siglo III d.C. Hablaban el idioma íbero, una especie de lenguaje silábico. En nuestra Región de Murcia se han hallado restos de ese lenguaje en El Cigarralejo, en Mula o en la Serreta, en Cieza.
Los Íberos vivían y desarrollaban su actividad socio-cultural en pueblos amurallados, los cuales se hallaban generalmente en lugares elevados.
Eran ante todo un pueblo muy jerarquizado, dirigido por un rey o régulo. Los guerreros y los sacerdotes eran la clase dominante...

Punta de lanza de hierro. Ibérico. Sepultura 608, Cabecico del Tesoro, Verdolay
Por lo que respecta a las lanzas, se sabe que eran armas muy presentes en los ejércitos íberos, tanto las que se usaban en batallas cuerpo a cuerpo como las arrojadizas, también usadas para la batalla, además de para cazar. Las lanzas ibéricas solían tener de metal únicamente las dos puntas: la principal, en la parte superior, y la secundaria en la parte inferior. Ésta era por lo general más débil y pequeña, con forma de cono estrecho. A esta parte se la conocía con el nombre de regatón y se utilizaba para acabar con el enemigo, rematándolo de muerte, o bien para seguir combatiendo en caso de que la parte principal se hubiera caído o roto.

La lanza constaba de tres partes: el asta de madera y las otras dos puntas, incrustadas a presión y para evitar que se moviesen. Esta era la alternativa a la otra forma que tenían de unir ambas puntas a la madera, y era atarlas fuertemente con cuerdas.

Por lo general, existían varios tipos de lanzas: las pesadas y las ligeras. Las primeras poseían puntas más largas y gruesas, útiles para picar, mientras que las que eran más ligeras se utilizaban a modo de jabalinas arrojadizas.

Punta de lanza de hierro. Ibérico. Sepultura 608, Cabecico del Tesoro, Verdolay
Finalmente se encontraba el soliferrum, una especie de lanza arrojadiza que estaba fabricada íntegramente en hierro. Estaba rematada en una punta de lanza y hecha toda de una pieza. Era más alta que un hombre y los íberos la utilizaban para lanzarla y con ella conseguir atravesar escudos, quedando éstos inutilizados debido al peso, o para matar enemigos. Los íberos solían untar la punta con aceite para después prenderla con fuego, causando un mayor daño si cabe.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Ambientadores ¿Quemaperfumes o Divinidad protectora?

Los pebeteros son recipientes utilizados para quemar sustancias aromáticas como el incienso, o para perfumar ambientes.
Ya eran familiares para los egipcios y fenicios. En cambio griegos y romanos les dieron más importancia, utilizando trípodes o candelabros.

Los que vemos aquí, pebeteros en forma de cabeza femenina, son terracotas huecas que representan a una deidad ricamente ornamentada con velo, joyas, pendientes o torques, mantos recogidos por un broche y coronadas por un kalathos decorado y perforado en su parte superior.

Su origen greco-cartaginés ha hecho que tradicionalmente se asocie a las diosas Deméter-Tánit, aunque posiblemente se trate de una adaptación de estos dioses a una tradición indígena.

 La función de estos pebeteros como quemadores de perfume o incienso, ha sido discutida por la abundante aparición en necrópolis -como en Cabecico del Tesoro de donde proviene la mostrada aquí-, como parte del ajuar funerario y también por no estar quemados. Aún así, podemos distinguir su particular belleza.

Pebetero de cerámica. Ibérico. Sepultura 453, Cabecico del Tesoro, Verdolay


Pebetero de cerámica. Ibérico. Sepultura 606, Cabecico del Tesoro, Verdolay
Representación de la diosa Deméter

miércoles, 12 de diciembre de 2012

¿Cómo se adornaba el hombre prehistórico?

Hall del Museo Arqueológico de Murcia.
En esta entrada de hoy vamos a hablar sobre los adornos que el hombre primitivo usaba y los utensilios de los que se servía para fabricarlos.

Collar de cuentas. Hueso, Argar. Plaza de San Cayetano, Monteagudo
Desde siempre, al hombre le ha gustado lucir objetos o prendas para exhibir sus habilidades como cazador. En este aspecto, los hombres del Paleolítico lucían colmillos o dientes de las presas agujereando la raíz.

Collar de cuentas de pasta vítrea, ámbar y resina. Tardorromano, La Puerta, Moratalla
Vemos así mismo que las mujeres no querían ser menos y con el tiempo, quisieron imitar a los hombres. Aparecen los primeros collares y colgantes, los cuales hacían también con partes de presas cazadas: con huesos, espinas de peces o incluso con conchas perforadas, piedras alisadas y perforadas o semillas de plantas. La descripción del Museo nos dice que debieron existir con toda probabilidad collares de flores, pero no nos ha llegado ninguno.

Además, de entre esas pulseras encontramos también, de época prehistórica, las de piedra pulimentada calcolíticas y hechas de una sola pieza.
Pulsera de cuentas de coralina, ámbar y resina. Tardorromano. Belfeque, Almería.
Más tarde, y gracias a los avances en orfebrería, comienzan a  trabajarse los Metales: oro, plata, bronce... con los que se fabrican diademas, anillos, brazaletes o torques de elaborada creación.