La entrada de hoy nos lleva a la planta baja del Museo Arqueológico, y dedicada íntegramente a la Prehistoria.
Hoy hablaremos sobre un aspecto crucial del Paleolítico, y es la caza. En el Paleolítico superior, del 35000 al 9000 a.C. las comunidades humanas (Homo Sapiens) ya ocupaban todo el planeta. Las técnicas de talla se perfeccionaron para obtener un amplio repertorio de útiles como puntas de flecha de piedra y gran cantidad de objetos en hueso, asta y madera: arpones, azagayas, agujas y espátulas. Este desarrollo tecnológico se relacionó con los cambios climáticos del período, los cuales modificaron los ecosistemas explotados por el hombre y obligaron a desarrollar otras estrategias de caza. Corresponden a este momento algunas manifestaciones artísticas (arte mueble y pintura rupestre) y evidencias sobre creencias funerarias.
Las comunidades epipaleolíticas (por encima del Paleolítico) del 9000 al 8000 a.C. se desarrollaron en un clima más templado, lo que inevitablemente modificó los hábitos de caza, encontrando útiles en piedra de pequeño tamaño y forma estandarizada (microlitos) que se utilizan enmangados. Además se tiende a nuevas prácticas económicas con un uso más intensivo de los recursos hacia la sedentarización, el Neolítico.
La evidencia arqueología en nuestra Región de Murcia acerca del Paleolítico medio-superior y el Epipaleolítico es afortunadamente muy extensa, salvo el período de Paleolítico inferior, el cual está muy mal documentado.
Los asentamientos pertenecientes al Paleolítico en Murcia son:
-En cuevas, las cuales han proporcionado evidencias de restos humanos y de útiles en piedra, tales como Cueva Perneras en Lorca, Cueva Negra en Caravaca y Sima de las Palomas en Cabezo Gordo, en Dolores de Pacheco.
-Al aire libre, como las Toscas en Molina y Cerro de la Fuente en Yecla, que parecen corresponder a talleres de piedra.
La Región de Murcia parece también haber sufrido los cambios climáticos, glaciaciones y deshielos ocasionados durante el Pleistoceno, lo que provocó el abandono de lugares costeros por causa del avance y retroceso de la línea de costa, como por ejemplo Cueva de los Aviones en Cartagena o la Peñica en Mazarrón.
Por otro lado, las evidencias arqueológicas pertenecientes al Epipaleolítico en Murcia se encuentran en la Cueva del Algarrobo en Mazarrón y en la Cueva del Búho en Mula.
martes, 8 de enero de 2013
lunes, 7 de enero de 2013
Los Íberos: un pueblo feroz y luchador
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| Guerreros Íberos Edetanos, con falcata, coraza de escamas, escudo ovalado, caetra y lanza |
Estamos ante un pueblo que demostraría con hechos ser bastante apto para las armas allí donde combatieron. En cuanto a su fisionomía, eran de estatura por lo general pequeña, pero capaces de los más extremos sacrificios.
Cuando Roma venció a Cartago en la Segunda Guerra Púnica, se lanzó a la conquista de Hispania. Una vez más asistimos a otra nación que manifiesta su admiración y respeto por el guerrero Íbero, al que define como muy leal y valeroso en combate. Destacar aquí la "devotio", una especie de juramento que hacía el guerrero Íbero y por la cual ningún soldado debía sobrevivir jamás a su jefe o caudillo si éste moría en combate. Daba igual si la batalla se ganaba o se perdía. Actuaban a modo de escolta personal y los romanos acudían a ellos cuando la situación del combate era crítica, a sabiendas de la lealtad inquebrantable que mostraban fuera cual fuera la situación.
*En la imagen de arriba vemos una figura que representa a un guerrero Íbero armado con falcata y portando casco, caetra, grebas y disco-coraza de bronce tachonado con el símbolo apotropaico de una cabeza de animal en el pecho. Era un animal que se consideraba sagrado y que protegería al guerrero en combate ahuyentando el mal.
| Falcata. Hierro, Ibérico. Sepultura 608. Cabecico del Tesoro, Verdolay |
En cuanto a la empuñadura del arma, éstas solían tener forma de cabeza de caballo y formada por una serie de placas metálicas sujetas con remaches y en ocasiones damasquinados.
Pero no todo era perfecto. El mundo Ibérico era también un mundo de peleas y conflictos, en el que una comunidad se aliaba con otra para hacer la guerra buscando así afianzarse políticamente. Ésta era una de las formas de proceder de la aristocracia. Los guerreros se agrupaban en castas que a su vez eran mandadas por un líder carismático al que se le rendía un juramento de fidelidad. Digamos que el pueblo Íbero siempre ha sido y es cuna de durísimos soldados, pero muy mal jerarquizado.
A partir del siglo III a.C. será cuando los Íberos servirán como guerreros y jinetes de caballería para los ejércitos de Cartago y Roma...
viernes, 4 de enero de 2013
Cambio de cultura: el arte Paleocristiano
Hoy nos trasladamos a una época de transformaciones, de numerosos cambios, en donde lo antiguo deja paso a lo nuevo. Concretamente se ubica en los seis primeros siglos de nuestra era, con la decadencia final de la presencia romana como punto de partida.
Vamos a hablar del arte Paleocristiano. Dicha expresión hace referencia a las manifestaciones artísticas surgidas en el seno de las comunidades cristianas desde los primeros tiempos de la nueva fe hasta el siglo VI y bajo dominio romano. Oriente va a conservar las pautas del Bajo Imperio romano y que conducirán al arte Bizantino, pero Occidente quedará inexorable a merced del influjo estético de los distintos pueblos Bárbaros.
El crecimiento del cristianismo, más fuerte cada vez, obligó de forma inevitable a incrementar el número de iglesias y de sus dimensiones, sobre todo en los centros urbanos. El nuevo templo cristiano debía acoger el máximo número posible de fieles y ofrecer el escenario adecuado para celebrar ceremonias repletas de solemnidad. Ya que la arquitectura religiosa pagana no cubría sus necesidades decidieron inspirarse en las basílicas romanas, pues éstas cumplían las exigencias religiosas a la vez que mantenían los cánones de la arquitectura oficial...
El Museo Arqueológico de Murcia expone de forma amplia algunos elementos arquitectónicos como los del Mausoleo paleocristiano de la Alberca del siglo IV, que por otro lado es el más antiguo monumento cristiano que se conserva en todo el sureste de España en lo que se refiere a edificios funerarios. Será además precursor de toda una serie de edificaciones con doble bóveda que aparecerán más tarde en el prerrománico.
Destacan también elementos procedentes de la Basílica de Algezares, del siglo VI y cuyos restos se encuentran en la sierra de Carrascoy.
En el Llano del Olivar, que es como se conoce también el lugar, se edificó un gran complejo de la aristocracia rural entre los siglos IV y V de nuestra era.
El conjunto, que por lo general es de organización muy compleja, consta de un edificio de tres naves y separadas por columnas: la central, más ancha está rematada por un ábside. El espacio destinado al ritual se separa del que ocupaban los fieles por canceles (para dividir espacios de un recinto) y celosías (enrejado que se coloca en ventanas) con una decoración muy rica y detallada.
Adosado a la nave vemos un edificio de planta circular, con piscina de forma poligonal en el centro a la que se accede con escalones y que corresponde al baptisterio.
Esta es una breve descripción arquitectónica de la basílica, pero el visitante que se dirija al museo podrá ver además audiovisuales sobre ambos edificios.
A continuación adjunto un vídeo grabado por mí en la sala dedicada al mundo paleocristiano del Museo Arqueológico de Murcia. Para una mejor comprensión de lo que se está viendo voy a poner por orden de aparición en el vídeo, el nombre de la colección:
- Iconostasis formada por canceles de la Basílica de Algezares, siglo IV-VII d.C.
- Basas de plinto monumental de la Basílica de Algezares decoradas con series de espirales y con espinas de columnas de influencia bizantina.
- Maqueta del Mausoleo paleocristiano de la Alberca. Siglo IV d.C.
- Columna del Mauseoleo paleocristiano de la Alberca. Siglo IV-VII d.C. decorada con motivos vegetales y geométricos.
- Fustes de columna decoradas con rosetas y racimos de uva.
- Capiteles corintios y jónicos, Basílica de Algezares.
Vamos a hablar del arte Paleocristiano. Dicha expresión hace referencia a las manifestaciones artísticas surgidas en el seno de las comunidades cristianas desde los primeros tiempos de la nueva fe hasta el siglo VI y bajo dominio romano. Oriente va a conservar las pautas del Bajo Imperio romano y que conducirán al arte Bizantino, pero Occidente quedará inexorable a merced del influjo estético de los distintos pueblos Bárbaros.
El crecimiento del cristianismo, más fuerte cada vez, obligó de forma inevitable a incrementar el número de iglesias y de sus dimensiones, sobre todo en los centros urbanos. El nuevo templo cristiano debía acoger el máximo número posible de fieles y ofrecer el escenario adecuado para celebrar ceremonias repletas de solemnidad. Ya que la arquitectura religiosa pagana no cubría sus necesidades decidieron inspirarse en las basílicas romanas, pues éstas cumplían las exigencias religiosas a la vez que mantenían los cánones de la arquitectura oficial...
El Museo Arqueológico de Murcia expone de forma amplia algunos elementos arquitectónicos como los del Mausoleo paleocristiano de la Alberca del siglo IV, que por otro lado es el más antiguo monumento cristiano que se conserva en todo el sureste de España en lo que se refiere a edificios funerarios. Será además precursor de toda una serie de edificaciones con doble bóveda que aparecerán más tarde en el prerrománico.
| Plano de la Basílica de Algezares |
En el Llano del Olivar, que es como se conoce también el lugar, se edificó un gran complejo de la aristocracia rural entre los siglos IV y V de nuestra era.
El conjunto, que por lo general es de organización muy compleja, consta de un edificio de tres naves y separadas por columnas: la central, más ancha está rematada por un ábside. El espacio destinado al ritual se separa del que ocupaban los fieles por canceles (para dividir espacios de un recinto) y celosías (enrejado que se coloca en ventanas) con una decoración muy rica y detallada.
Adosado a la nave vemos un edificio de planta circular, con piscina de forma poligonal en el centro a la que se accede con escalones y que corresponde al baptisterio.
Esta es una breve descripción arquitectónica de la basílica, pero el visitante que se dirija al museo podrá ver además audiovisuales sobre ambos edificios.
| Basas de plinto monumental de la basílica paleocristiana de Algezares, decoradas con series de espirales y con espinas de columnas de influencia bizantina |
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| Columna decorada con motivos geométricos y vegetales. La Alberca, siglo IV d.C. Museo Arqueológico de Murcia |
A continuación adjunto un vídeo grabado por mí en la sala dedicada al mundo paleocristiano del Museo Arqueológico de Murcia. Para una mejor comprensión de lo que se está viendo voy a poner por orden de aparición en el vídeo, el nombre de la colección:
- Iconostasis formada por canceles de la Basílica de Algezares, siglo IV-VII d.C.
- Basas de plinto monumental de la Basílica de Algezares decoradas con series de espirales y con espinas de columnas de influencia bizantina.
- Maqueta del Mausoleo paleocristiano de la Alberca. Siglo IV d.C.
- Columna del Mauseoleo paleocristiano de la Alberca. Siglo IV-VII d.C. decorada con motivos vegetales y geométricos.
- Fustes de columna decoradas con rosetas y racimos de uva.
- Capiteles corintios y jónicos, Basílica de Algezares.
miércoles, 2 de enero de 2013
Culto Imperial en la Hispania romana
La entrada de hoy está dedicada al conjunto escultórico romano en nuestra Región de Murcia.
Sin duda, la gloria del arte romano se halla en el retrato. Con todo, la fuerte inflencia del arte etrusco y heleno, sobre todo el religioso, es ante todo fundamental para entender la escultura romana.
El material más utilizado para la elaboración de la escultura era el bronce y el mármol, éste último sobre todo durante el período augusteo, en el que se asiste a un proceso de marmolización y donde la figura es idealizada sobremanera. Las estatuas eran apolícromas. Además, desde un principio los romanos coloreaban el color de los ojos de las estatuas, algo que finalmente acabaron abandonando, dedicándose únicamente a tallarlos...
La romanización de las poblaciones de Iberia implicó la introducción de las deidades romanas, aunque también supuso un proceso de fusión entre ellas, junto con las creencias locales y autóctonas.
Entre los siglos I y III de nuestra era comenzaron a introducirse religiones orientales que prometían la salvación de las almas más allá, como el cristianismo o el mitraísmo (procedente de Irán).
En Hispania también se difundió el culto al emperador, siempre con un marcado carácter político. Se realizaba en altares y templos específicos y eran responsabilidad de los magistrados de cada ciudad y de los libertos (esclavos manumitidos). Los mensajes asociados a este culto aparecían de forma velada en cualquier edificio o espacio público además de en celebraciones, como por ejemplo en el teatro de Cartagena.
El Museo Arqueológico de Murcia cuenta con un conjunto escultórico excepcional, entre ellos el dedicado y consagrado al dispensator Albanus de Mazarrón, el Hércules viandante de los Torrejones en Yecla, la Pudictia del Paseo de las Flores en Cartagena, o también las hermae de la calle Monroy, también de Cartagena o los fragmentos escultóricos procedentes de la villa romana de la Huerta del Paturro en Portmán.
*En el caso de la imagen de abajo he tenido que recurrir una vez más a programas de retoque fotográfico para eliminar el flash de las imágenes.
Con todo, las deidades romanas también se van a ver esculpidas y/o fusionadas por todo el Imperio.
Sin duda, la gloria del arte romano se halla en el retrato. Con todo, la fuerte inflencia del arte etrusco y heleno, sobre todo el religioso, es ante todo fundamental para entender la escultura romana.
El material más utilizado para la elaboración de la escultura era el bronce y el mármol, éste último sobre todo durante el período augusteo, en el que se asiste a un proceso de marmolización y donde la figura es idealizada sobremanera. Las estatuas eran apolícromas. Además, desde un principio los romanos coloreaban el color de los ojos de las estatuas, algo que finalmente acabaron abandonando, dedicándose únicamente a tallarlos...
La romanización de las poblaciones de Iberia implicó la introducción de las deidades romanas, aunque también supuso un proceso de fusión entre ellas, junto con las creencias locales y autóctonas.
Entre los siglos I y III de nuestra era comenzaron a introducirse religiones orientales que prometían la salvación de las almas más allá, como el cristianismo o el mitraísmo (procedente de Irán).
| Escultura romana tipo "Pudictia". Cartagena |
En Hispania también se difundió el culto al emperador, siempre con un marcado carácter político. Se realizaba en altares y templos específicos y eran responsabilidad de los magistrados de cada ciudad y de los libertos (esclavos manumitidos). Los mensajes asociados a este culto aparecían de forma velada en cualquier edificio o espacio público además de en celebraciones, como por ejemplo en el teatro de Cartagena.
El Museo Arqueológico de Murcia cuenta con un conjunto escultórico excepcional, entre ellos el dedicado y consagrado al dispensator Albanus de Mazarrón, el Hércules viandante de los Torrejones en Yecla, la Pudictia del Paseo de las Flores en Cartagena, o también las hermae de la calle Monroy, también de Cartagena o los fragmentos escultóricos procedentes de la villa romana de la Huerta del Paturro en Portmán.
*En el caso de la imagen de abajo he tenido que recurrir una vez más a programas de retoque fotográfico para eliminar el flash de las imágenes.
Con todo, las deidades romanas también se van a ver esculpidas y/o fusionadas por todo el Imperio.
| Herma romana procedente de Carthago Nova. Escultura busto-herma representando a Dionisios |
martes, 1 de enero de 2013
¿Cómo eran las prácticas funerarias de los romanos?
Seguimos en la planta alta del Museo. La entrada de hoy nos lleva a Roma, pero no a la gran urbe de la península Itálica, sino a su presencia en Iberia, o lo que ellos llamaron Hispania.
Para empezar, diremos que lo más importante para un romano era morir con dignidad. Para ello requerían siempre el ritual necesario y una tumba en la que descansarían sus restos, ya que si se enterraba a alguien sin seguir los cánones establecidos, se decía que su alma se vería condenada a vagar por los siglos de los siglos. El ceremonial era para la familia del difunto algo incuestionable. La sepultura y el ajuar debían estar lo más detallado posible. Pero claro, no siempre se disponía de fondos suficientes para costear todo el proceso de una inhumación o de un nicho para depositar las cenizas del difunto, por no hablar del terreno que se necesitaba para tal fin, y es por eso que en algunas ocasiones se utilizaba la tumba de otra persona sin ningún reparo, aun si la tumba de esa persona estaba epigrafiada con su testamento.
Según la tradición, el último aliento del difunto era recogido por un familiar con un beso, evitando así que el alma cayese en manos de espíritus malignos o maldiciones...
El Museo Arqueológico de Murcia posee una colección epigráfica bastante interesante.
Desde el más antiguo código legal romano, se prohibía terminantemente enterrar cadáveres dentro del recinto urbano. Esta norma provocó la aparición de cementerios en la periferia de las ciudades, sobre todo en lugares cerca de las puertas de las murallas y las principales vías de acceso. Las necrópolis no eran espacios cercados, sino que coexistían con las villae (villas) y otros edificios.
La práctica funeraria más antigua en Roma era la incineración. A partir del siglo I, y muy especialmente del siglo II de nuestra era comenzó a recurrirse a la inhumación, destacando en esa decisión el auge del cristianismo, que sólo aceptaba esta práctica. Las creencias romanas en el más allá comportaban la realización de estos de rituales para el entierro y ofrendas. Destaca también la celebración de banquetes funerarios en fechas importantes.
| Conjunto epigráfico. Museo Arqueológico de Murcia. |
Según la tradición, el último aliento del difunto era recogido por un familiar con un beso, evitando así que el alma cayese en manos de espíritus malignos o maldiciones...
El Museo Arqueológico de Murcia posee una colección epigráfica bastante interesante.
| Lápida funeraria hecha en caliza. Necrópolis del Cerro del Castillo, Lezuza, siglo I a.C. Museo Arqueológico de Murcia |
Desde el más antiguo código legal romano, se prohibía terminantemente enterrar cadáveres dentro del recinto urbano. Esta norma provocó la aparición de cementerios en la periferia de las ciudades, sobre todo en lugares cerca de las puertas de las murallas y las principales vías de acceso. Las necrópolis no eran espacios cercados, sino que coexistían con las villae (villas) y otros edificios.
La práctica funeraria más antigua en Roma era la incineración. A partir del siglo I, y muy especialmente del siglo II de nuestra era comenzó a recurrirse a la inhumación, destacando en esa decisión el auge del cristianismo, que sólo aceptaba esta práctica. Las creencias romanas en el más allá comportaban la realización de estos de rituales para el entierro y ofrendas. Destaca también la celebración de banquetes funerarios en fechas importantes.
| Lápida funeraria en mármol negro. Necrópolis de Santa Lucía, Cartagena siglo I d.C. Perteneciente al mausoleo de libertos de la "gens" de los "labicii". Museo Arqueológico de Murcia |
| Lápida funeraria en mármol negro. Necrópolis de Santa Lucía, Cartagena siglo I d.C. Perteneciente al mausoleo de libertos de la "gens" de los "labicii". Museo Arqueológico de Murcia |
martes, 25 de diciembre de 2012
Manifestaciones artísticas: La escultura Ibérica
Seguimos en el interesante mundo de los Íberos. La entrada de hoy está dedicada a explicar brevemente el arte Ibérico a través de las manifestaciones escultóricas que dicho pueblo desarrolló.
Comenzar diciendo que todas las representaciones artísticas estuvieron muy influenciadas por el arte griego y fenicio, y de otros pueblos orientales a través de éstos, como los sirio-hititas, dándole pues cierto carácter orientalizante. Más tarde destacaría también por combinar las influencias romano-itálicas.
Con todo, la escultura Ibérica destaca por una ausencia palpable de proporción y armonía, como por ejemplo sí posee la escultura griega, y esto es debido principalmente a motivos culturales y a diferentes mentalidades.
Esta escultura, generalmente de bulto redondo o en relieve y a veces pintada, estaba creada con piedra, y más concretamente con piedra arenisca y caliza blanda. A la sazón, el bronce y el barro cocido se dejaban para la elaboración de pequeñas figuras, etc. Las representaciones incluyen figuras humanas aisladas y escenas de fuerte contenido mítico, funerario y religioso, como los exvotos ofrecidos en los santuarios, además del militar, donde vemos guerreros, héroes, damas...
El Museo Arqueológico de Murcia cuenta en su haber con una pieza escultórica bastante interesante y que ha dado mucho que hablar. Se trata del León de Coy. Es una escultura de un león elaborada en piedra blanca caliza. Dicha obra está datada en el siglo IV a.C. y fue encontrada en la necrópolis ibérica de la Fuentecica del Tío Carrulo en Coy, Lorca. Se le atribuye como monumento ibérico del tipo "Pilar Estela", que básicamente se describe con un podium de dos o tres escalones y un pilar central que sustenta un capitel y sobre el mismo la figura de un animal de la mitología ibérica de la época.
Comenzar diciendo que todas las representaciones artísticas estuvieron muy influenciadas por el arte griego y fenicio, y de otros pueblos orientales a través de éstos, como los sirio-hititas, dándole pues cierto carácter orientalizante. Más tarde destacaría también por combinar las influencias romano-itálicas.
Con todo, la escultura Ibérica destaca por una ausencia palpable de proporción y armonía, como por ejemplo sí posee la escultura griega, y esto es debido principalmente a motivos culturales y a diferentes mentalidades.
Esta escultura, generalmente de bulto redondo o en relieve y a veces pintada, estaba creada con piedra, y más concretamente con piedra arenisca y caliza blanda. A la sazón, el bronce y el barro cocido se dejaban para la elaboración de pequeñas figuras, etc. Las representaciones incluyen figuras humanas aisladas y escenas de fuerte contenido mítico, funerario y religioso, como los exvotos ofrecidos en los santuarios, además del militar, donde vemos guerreros, héroes, damas...
El Museo Arqueológico de Murcia cuenta en su haber con una pieza escultórica bastante interesante y que ha dado mucho que hablar. Se trata del León de Coy. Es una escultura de un león elaborada en piedra blanca caliza. Dicha obra está datada en el siglo IV a.C. y fue encontrada en la necrópolis ibérica de la Fuentecica del Tío Carrulo en Coy, Lorca. Se le atribuye como monumento ibérico del tipo "Pilar Estela", que básicamente se describe con un podium de dos o tres escalones y un pilar central que sustenta un capitel y sobre el mismo la figura de un animal de la mitología ibérica de la época.
| León de Coy, piedra blanca caliza. Lorca. S. IV a.C. |
Se cree que está relacionada directamente con el mundo funerario, como "guardián de tumbas", pero no es seguro. Lo que sí se sabe es que en la estatuaria de los Íberos se utilizaban animales, tanto naturales (leones, toros, caballos, etc) como míticos, esfinges, grifos, sirenas, etc. A todas las representaciones se las cargaba de un fuerte simbolismo. En la imagen de la izquierda vemos que el león aparece sentado, cabeza al frente y con las patas delanteras extendidas hacia delante. Vemos un cuerpo voluminoso con grandes incisiones que marcan los relieves de las costillas y la caja torácica. El León de Coy es una de las piezas más valiosas de todo el
Museo.
| León de Coy, piedra blanca caliza. Coy, Lorca. S. IV a.C. Museo Arqueológico de Murcia. |
| León de Coy, piedra blanca caliza. Coy, Lorca. S. IV a.C. Museo Arqueológico de Murcia. |
viernes, 21 de diciembre de 2012
¿Cómo vivían los Íberos?
| Plano general de un hipotético poblado Ibérico |
Los Íberos vivían en pueblos y ciudades generalmente amuralladas con piedra y adobe y situadas en zonas altas o cerros. En cambio, los pequeños asentamientos se situaban en zonas llanas y sin ninguna fortificación, pues su finalidad no era otra que la puramente económica, ganadera y agrícola. Pero ante todo destacar que sus grandes asentamientos se afincaban siempre en puntos estratégicos, con el fin de controlar los cruces de caminos y así adelantarse a cualquier enemigo que rondase cerca. Las fortificaciones solían dotarse de torres de vigilancia.
Dentro de sus murallas encontramos un gran complejo de estructuras y viviendas. Éstas eran de planta cuadrada o rectangular y de diferentes tamaños. Cada una contaba con su hogar central y su despensa. Las viviendas se construían de piedra en la base, con adobe las paredes, de madera las estructuras y de ramaje y barro la techumbre...
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| Vivienda Íbera |
El urbanismo de los poblados y asentamientos íberos era complejo, agrupado en manzanas que delimitaban la red de calles, algo parecido a las grandes urbes de hoy día, pero en muchísima menor escala, desde luego.
En cuanto a los poblados Ibéricos en nuestra Región de Murcia, decir que éstos se expanden en gran número, junto con sus santuarios y necrópolis. Todo ello demuestra la complejidad de las estructuras sociales y económicas, junto a un gran aumento de la población. Los poblados más importantes que están asociados a santuarios y a necrópolis se encuentran en El Cigarralejo, Mula, en Verdolay en la necrópolis de Cabecico del Tesoro, en el poblado de Santa Catalina del Monte y santuario de la Luz, en Jumilla, con su poblado y necrópolis de la Senda en Coimbra del Barranco Ancho, y en Los Nietos en Cartagena, el poblado en la loma del Escorial y su necrópolis.
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| Reconstrucción de una casa Íbera |
A continuación adjunto un vídeo que realicé en la sala del Museo Arqueológico. En él se puede apreciar claramente una fiel reconstrucción del interior de una casa Íbera, junto con todos los enseres que en ella se podía encontrar:
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